Prevenir el inicio del consumo de tabaco

La adolescencia es una etapa especialmente vulnerable al inicio del consumo de tabaco. Aproximadamente la mitad de las chicas y chicos de 16 años lo ha probado alguna vez y, a partir de esa edad, es cuando puede empezar a consolidarse el consumo diario.

El papel de padres y madres y de las personas adultas es fundamental. El inicio del consumo puede ser por imitación de conductas y es habitual conseguir los primeros cigarrillos en casa. Una buena manera de ayudar a tu hijo o hija adolescente es fomentar sus habilidades sociales, su capacidad de decir que no y de resistirse a las presiones de sus amistades y compañeros.

A continuación, se ofrecen algunas sugerencias:

  • Pensar que la mayoría de la gente fuma es falso. La mayoría de la población no es fumadora. Ya no está de moda. Es una tendencia que va a menos.
  • El inicio y mantenimiento del consumo de tabaco no son actos libres. El tabaco es una sustancia tóxica de gran poder adictivo, con capacidad para generar una dependencia psicológica, social y física muy alta, debido sobre todo a la nicotina.
  • Una vez se adquiere el hábito de fumar, dejarlo no es fácil. Los intentos suponen mucho esfuerzo y vienen acompañados de irritabilidad, ansiedad, dificultad para concentrarse, cansancio, y aumento del apetito, que la persona fumadora tiende a calmar precisamente fumando. Con lo cual, es difícil romper el círculo.
  • Existen muchas más razones para no fumar: serios daños para la salud, rendimiento físico, cuestiones estéticas y gasto económico adicional... Es importante que facilitemos información adaptada al interés y actitudes de las y los adolescentes antes de que el consumo se inicie.
  • Adicciones: prevenir el consumo de tabaco en los más jóvenes

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Información elaborada a partir de: Programa Forma Joven. Consejería de Igualdad, Salud y Políticas Sociales.