Estableciendo vínculos con el bebé

Los vínculos familiares se construyen cada día. Existen algunas estrategias que pueden favorecer este proceso como estar a disposición del bebé, no sólo para atender sus necesidades sino para jugar, por ejemplo; estar cerca y hablarle para que reconozca las voces familiares. Comprender y responder de forma adecuada al bebé pasa también por desarrollar la sensibilidad como madres y padres a la hora, por ejemplo, de interpretar su llanto, adaptarse a su temperamento y personalidad y saber atender sus necesidades incluso en momentos de estrés. Tras el nacimiento, el bebé tiene que aprender a vivir y adaptarse al entorno. Para facilitar esta adaptación, madres y padres pueden instaurar rutinas que den sentido y orden a las actividades de la vida cotidiana. Así, por ejemplo, si todos los días bañamos al bebé a la misma hora irá tomando conciencia de cómo y cuando ocurren las cosas en su vida cotidiana y podrá anticipar los acontecimientos, lo que proporcionará seguridad. Por otra parte, con la estimulación infantil se pueden potenciar las funciones del cerebro del bebé mediante técnicas, juegos y ejercicios que promuevan su desarrollo y aprendizaje.
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Vinculación prenatal:

Durante el embarazo se va iniciando una relación sobre la que se construye el vínculo afectivo entre el bebé y su madre. Este vínculo se establece de forma eficaz cuando la persona que cuida al bebé tiene una presencia estable en su vida, es sensible ante sus necesidades y le aporta los cuidados precisos. Así el bebé se siente seguro y gana confianza para explorar el mundo exterior a medida que va creciendo.

Desde los 5 o 6 meses de gestación, el feto puede percibir los sonidos o los cambios de luz que se producen fuera de la matriz y que proceden del exterior, el estado emocional materno y las presiones de tacto a través del vientre.  De esta forma el bebé empieza a acostumbrarse al tono de voz y las caricias de las personas que están en su entorno más cercano.

También, la interacción temprana entre el padre y el bebé promueve la sensibilidad paterna para interpretar las señales  y necesidades del pequeño y atenderlas de forma adecuada, así como para promover el vínculo entre ambos.