Cada verano, miles de niños y niñas se embarcan en una de las experiencias más enriquecedoras de la infancia:irse de campamento. Lejos de casa, rodeados de naturaleza y compartiendo juegos, comidas y descubrimientos con otros iguales, aprenden a convivir, a cuidarse, a resolver pequeñas dificultades… y a confiar en sí mismos.
